Urge aumentar los esfuerzos en favor de la educación de internos en las cárceles
02.Dic.2017

Dos fueron los principales conceptos que unieron el diálogo que se produjo en el II Seminario Internacional de Proyectos Pedagógicos en Contextos de Encierro, que comenzó ayer en la Universidad de Playa Ancha (UPLA) y que culmina mañana en la Universidad de Chile en Santiago. Por un lado, que de alguna forma los reclusos son personas que en más de una ocasión han sido vulneradas en sus derechos por la propia sociedad y, por otro lado, que la educación y la preparación para el trabajo son de las vías más eficaces para su reencuentro con sus derechos, deberes y principalmente con su dignidad.

El inicio del seminario tuvo lugar ayer en la Facultad de Ciencias de la Educación, con un auditorio repleto de profesores y alumnos, y con la presencia de dos expertos provenientes de universidades de Argentina, quienes han desarrollado más profundamente la formación de jóvenes y adultos en contexto de encierro en los penales trasandinos. El encuentro es organizado conjuntamente por ambas universidades nacionales (UPLA y U. De Chile) y por las fundaciones Tierra de Esperanza y Reinventarse.

Presente estuvo el rector de la UPLA, Patricio Sanhueza, quien en las palabras de apertura valoró el esfuerzo formativo de reclusos que lleva a cabo el Programa Disciplinario de Educación de Jóvenes y Adultos de esta casa de estudios superiores y sobre todo, lo que calificó como una valiosa experiencia en la cárcel de Valparaíso, principalmente en la formación de técnicos de nivel superior.

“La inclusión no debe ser solo un discurso sino una realidad. Es un concepto muy acuñado y apreciado por nosotros… No es sencillo ni para los profesores que asisten a una cárcel a hacer clases, ni para los propios estudiantes (internos), pues hay un estado psicológico muy distinto, así es que es una gran cosa que una universidad que tiene vocación pública trabaje con personas que han sido dejadas de lado por la sociedad”, comentó el rector Sanhueza.

El encargado de dar la bienvenida oficial al encuentro fue el decano de la Facultad de Ciencias de la educación de la UPLA, Luis Alberto Díaz. Presentes, además, estuvieron el coordinador sectorial del Ministerio de Educación, Nicolás de Rosas, y las coordinadoras de los programas de educación de jóvenes y adultos de las universidades de Chile y UPLA, Marcela Vergara, y Violeta Acuña, respectivamente.

Seguridad “versus” educación

Gladys Blazich, profesora adjunta regular a cargo de la cátedra de educación de jóvenes y adultos en la Licenciatura en Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Nordeste, de Argentina, y directora de la Diplomatura en la Educación Permanente de Jóvenes y Adultos, ponderó como evidente el avance que ha habido en esta materia en los últimos diez años; sin embargo, sostuvo que hay aspectos que deben ser abordados con urgencia desde la propia sociedad.

“Se han hecho muchas acciones no solo desde el reconocimiento de la educación en contexto de encierro como una modalidad del sistema educativo, sino desde distintos ministerios y de grupos. Por ejemplo, se organizó un postítulo, entonces ha habido un gran avance. Lo que pasa es que al pertenecer a instituciones con lógicas diferentes siempre hay tensiones en la implementación. Siempre está esta cuestión de la lógica de la seguridad que prima por sobre la lógica de la educación”, comentó la especialista.

“Ojalá –prosiguió Gladys Blazich- que pueda presentarse de alguna manera que permita a los presos pensar en otros proyectos de vida. Si bien la educación es importante, no es lo único que les va a ayudar a salir de esta condición de vulnerabilidad, pero creo que la educación puede colaborar a mejorar aunque sea su estancia en la cárcel”.

Desde la educación inicial

Violeta Acuña, coordinadora del programa de Educación de Jóvenes y Adultos, e investigadora del Centro de Estudios Avanzados de la UPLA, consideró sano establecer una crítica constructiva que ayude a mejorar en esta materia aunque prefirió partir su análisis desde lo ya construido. “Hemos logrado llevar educación básica y media al interior de los recintos penitenciarios. Y las escuelas, el sistema educativo, las corporaciones municipales especialmente y algunas escuelas subvencionadas, cumplen al interior de los recintos una tarea que yo creo que hay que destacar”.

Y agregó: “Pero claramente aún estamos en deuda porque no le damos continuidad de estudio a los internos y la ley no hace una discriminación con la gente que está privada de libertad, por lo tanto, lo que correspondería es ofrecer también carreras de formación de continuidad de estudios”.

La docente e investigadora relato que como Facultad de Educación y como programa disciplinario de educación de adultos se cuenta con un iniciativa a partir de la cual se realizó una adaptación y se creó un diplomado de educación de adultos en contexto de encierro para los profesores de las cárceles de Colina 1 y Colina 2, con 40 profesores.

“Pero yo creo que nada basta para la formación de profesores si no es formación inicial; o bien, una formación de un par de años después de la formación inicial, tipo bachillerato. Lo ideal es tener profesores especialistas que se dediquen a estos contextos. Nosotros daríamos un gran paso como universidad si tuviéramos formación inicial en educación de jóvenes y adultos, y con una mención en contextos de encierro; más que para soñarlo, para que pueda ser realidad”, concluyó.

Educación y trabajo

Cruz Álvarez, académico de la Universidad Blass Pascal, de Córdoba Argentina, enumeró los cuatro pilares en los que se ha basado la Licenciatura en Gestión de Educación en Contextos de Encierro, que de forma pionera imparte en territorio trasandino. “Esos cuatro pilares fundamentales son el Derecho, para que el docente maneje los conceptos fundamentales de la ley, el otro es la Psicología y la Sociología, para poder entender los aspectos esenciales de esa sociedad particular que es el contexto de encierro, tercero la Educación misma en el contexto que trabajamos con el grupo de estudios sobre educación en cárceles que tiene una importante trayectoria, y el último es la Investigación, que es tan necesaria porque muchas veces no se puede traspolar los conocimientos a otros espacios”.

El profesional valoró, también, la evolución que se ha generado en relación a la asistencia a internos en los penales, no obstante, calificó como preocupante el aumento constante de la población penal. “Hay una evolución de ambos aspectos. Por ejemplo, en Argentina a fines del 96 teníamos una población penal de unos 25 mil internos y a fines de 2015 tenemos más de 75 mil internos”.

“En estos últimos 20 años –prosiguió Cruz Álvarez- uno dice cómo hacemos para que esta gente que ha estado presa que se viene incrementando año tras años, deje de participar de hechos delictivos que los lleven a caer en esta situación de ser privados de libertad y evidentemente pensamos que hay dos pilares fundamentales: la educación y el trabajo, y ambos deben incidir en lo que es el régimen de la progresividad de la pena, o sea, a mayor carga horaria horaria de estudio o de trabajo, el interno puede ir accediendo a diferentes beneficios”.

Fuente: UplaNoticias. 

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Nota de a edición:    Esta actividad se realizó entre los días 28 y 30 de noviembre  de 2017.

Edición web - 2 de diciembre 2017.